Fantasmas del Palacio de Linares

Cuenta una leyenda que en la actual sede de la Casa de América habitan los espectros de los primeros marqueses de Linares y de una niña que supuestamente era hija del matrimonio.

Su historia:

Según el relato, José confesó a su padre, haberse enamorado de una chica humilde llamada Raimunda, hija de una cigarrera del barrio de Lavapiés. Al escuchar el nombre de la joven prohibió a su hijo cualquier contacto con la muchacha y para asegurarse de que zanjaba aquella relación, le envió a estudiar a Londres. Pero la distancia no impidió que el joven José terminara por conocer las razones de su progenitor para impedir su romance: Raimunda era su hermana, fruto de una relación extramatrimonial. Pese a todo consiguieron una bula papal, con la que podrían vivir juntos, aunque en castidad. Sin embargo, engendraron a una niña, Raimundita.

Tras pasar por diferentes manos y quedar abandonado durante décadas, en 1990 se iniciaron las obras de rehabilitación del palacio, y desde 1992 acoge la sede de la Casa de América. Sería durante estas obras cuando al parecer empezarían a ocurrir una serie de acontecimientos extraños en el edificio, iniciándose así la leyenda de los fantasmas del Palacio de Linares.

Fueron los obreros y vigilantes nocturnos los que empezaron a notar sucesos a los que no podían dar explicación lógica: el sonido de pasos en estancias vacías, puertas que se abrían y cerraban solas e incluso gemidos y gritos en mitad de la noche. Todos estos sucesos se solían dar en la zona donde se encuentra la famosa casa de muñecas a tamaño real del Palacio de Linares, que fue construida para la hija del Marqués de Linares y que aún hoy en día podemos visitar en el palacio.

Numerosos parapsicólogos e investigadores empezaron a acudir al lugar. A partir de aquí, diferentes teorías fueron creadas arropadas siempre por el sensacionalismo de la época. Una de ellas contaba como Raimundita había nacido deforme y padecía diferentes síndromes como resultado de esta pecaminosa unión entre hermanos. Pero la versión más morbosa y más difundida en la época cuenta como los Marqueses de Linares, horrorizados ante el descubrimiento de ser hermanos, decidieron matar a su propia hija por considerarla maldita y ser la prueba del incesto.

A pesar de la cantidad de historias que se cuentan, diferentes investigadores han estudiado el origen de toda esta rumorología y han concluido que se trata simplemente de una leyenda, por otro lado, hoy sabemos que la primera Marquesa de Linares, Raimunda, no era hija de ninguna cigarrera, y que los Marqueses de Linares nunca tuvieron hijos biológicos, aunque sí adoptaron a una hija, también sabemos que llevaron a cabo numerosas actividades caritativas.

Lo que está claro es que aún hoy en día, el morbo y la curiosidad que esta leyenda levanta, hace que la gente se siga acercando al Palacio de Linares. En la actualidad se realizan visitas guiadas en las que, aunque por supuesto se hace referencia a todas estas historias de ectoplasmas, sobre todo se focaliza en la maravillosa riqueza artística que esconde en su interior.

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