La casa maldita de Madrid

Pasear hoy en día por la Calle Antonio Grilo, se antoja cotidiano, pero esto no era así durante buena parte del siglo XX. Accidentes de motocicleta, ajustes de cuentas, suicidios, atropellos de tranvía o un hombre degollado justo al lado de la entrada a la casa maldita, son muchos de los sucesos que allí ocurrieron.

Su historia:

El edificio tiene casi 140 años. Se le conoce como la casa maldita, y no es para menos. Entre sus paredes se han cometido crímenes de todo tipo. El primero sucedió en 1945, cuando asesinaron a un camisero en el piso principal. Apenas diecisiete años después, en 1962, el sastre del 3ºD terminó con las vidas de su mujer y sus cinco hijos, y luego se suicido de un tiro. Dos años más tarde, una veinteañera ahogó a su propio bebé. A continuación, te contamos algunas de estas historias.

Camisero asesinado

En 1945, Felipe de la Braña Marcos apareció tendido sobre sobre la cama, con la cabeza ensangrentada apoyada sobre la pared. En su mano izquierda había un mechón de pelo, lo que hace suponer que hubo lucha. La víctima no presentaba heridas de arma blanca ni de fuego, por lo que se supuso que fue asesinado con un martillo o porra. El móvil parecía ser un robo ya que, además del cadáver, encontraron el piso «en completo desorden».

Sastre mata a su familia

En el 3ºD, sucedió el crimen más horrible. El 1 de mayo de 1962, José María Ruiz Martínez, de 48 años, acabó con su numerosa familia y se pegó un tiro. Fue él mismo quien llamó al 091 avisando de lo que acababa de hacer. «Por su forma de expresarse, el funcionario de servicio dedujo que se trataba de un perturbado».

Cuando los agentes se presenciaron en el lugar, le invitaron insistentemente a que abriera la puerta, pero contestó que solo se la abriría a un padre carmelita. Un coche patrulla se desplazó hasta el templo nacional de Santa Teresa y recogió al padre Celestino. El religioso consiguió hablar con el parricida, pero tuvo que hacerlo desde un balcón del edificio de enfrente. «Los curiosos se contaban por decenas pese a lo temprano de la hora y a ser un día festivo». Para demostrar lo que había ocurrido, exhibió los cadáveres mutilados de tres de sus cinco hijos.

Gritó al padre que le diera la absolución, pero también dejó claro que después se suicidaría. Tras confesarse vía telefónica, desde dentro de la casa, se oyó un tiro. El panorama era horrendo. Los policías, al entrar en la vivienda, encontraron a la esposa muerta en el suelo del dormitorio. A los pies de la cama y una niña de 2 años que había sido degollada. En el cuarto de baño, donde había intentado refugiarse, yacía con un tiro en la garganta otra hija, de 14 años. En otra habitación, sobre la cama, se encontraba la niña de 12 años. En otro cuarto, dos niños: uno de 10 con el cuello cortado, y otro de 5, muerto por arma de fuego.

Un infanticidio

En abril de 1964, Pilar Agustín Jimeno, vecina de la primera planta, fue detenida y puesta a disposición de las autoridades acusada de infanticidio. «Para ocultar su deshonra», la veinteañera ahogo con sus propias manos a su hijo recién nacido, envolvió el cadáver en una toalla y lo ocultó en el armario. Hasta que su hermana, quien vivía con ella, lo encontró dos días después y denuncio lo sucedido.

Hemos localizado el siguiente video, que nos ayuda a conocer un poco más sobre este peculiar edificio.

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