Elena caminando entre 7 chimeneas

Si pasamos por la Plaza del Rey, en el barrio de Chueca, encontraremos una casona que si actualmente llama la atención, imaginar en el siglo XVI. Con sus siete chimeneas en el tejado y su contundente torre este lugar nos llama con su embrujo, y para el que tiene la mirada adecuada es un auténtico templo del misterio.

Su historia:

Fue construida en lo que antaño era una zona campestre, de huertas y bosquecillos, de arroyos y meriendas bucólicas. A sus puertas, en lo que hoy forma parte del Ministerio de Cultura, se lee una inscripción que nos hace alusión a su historia oficial en 1574, pero se cree que pudo estar habitada con anterioridad, o al menos eso nos cuenta una curiosa leyenda. Parece ser que en 1570 ya estaba terminada por mandato de Felipe II, consistiendo esta rareza arquitectónica en un regalo de bodas para dos queridos cónyuges cuyo enlace bendijo con todo tipo de fastos, ofrendas y pomposidad propios de una boda real.

La novia se llamaba Elena, apenas superaba los 20 años y era la hija de un montero al servicio del rey, alguien de su total confianza. La muchacha se había criado muy cercana a la corte, y posiblemente este ambiente le llevó a conocer a su marido, el capitán Zapata, un honorable soldado de la Guardia Amarilla. El porqué de las siete chimeneas, es posible que tuviera un simbolismo sagrado, relacionado con la Biblia o tal vez ser una especie de amuleto protector.

Sin embargo poco duró la felicidad en su nidito de amor, pues al poco tiempo el soberano requirió la presencia del capitán en las guerras de Flandes, donde moriría en acto de servicio, combatiendo contra los enemigos de la monarquía hispánica. La noticia llegó con el tiempo a su joven viuda y le sentó como un jarro de agua fría, dejándose morir presa de una profunda depresión.

Para agravar la leyenda, su padre apareció también muerto en extrañas circunstancias dentro de la casa, ahorcado en una de sus vigas. Se dijo que Elena había sido amante de Felipe II, y que aquella casa coronada por siete chimeneas era en realidad una estratagema para poder tener un lugar donde encontrarse con la hija del montero, pero que esta muchacha estaba verdaderamente enamorada del capitán Zapata, y cuando marchó a la guerra dio calabazas al soberano al presentarse en la mansión en busca de su afecto.

Algunos madrileños dijeron ver al anochecer una mujer que caminaba envuelta en un sudario por el tejado de aquella casa portando una antorcha. Recorría con paso firme y solemne una chimenea tras otra, y cuando llegaba a la parte en la que hoy vemos una torre se santiguaba, se daba golpes en el pecho y se arrodillaba hasta desaparecer.

Hemos localizado el siguiente video, que nos ayuda a conocer un poco más su historia.

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