¿Por qué es típico el bocadillo de calamares?

Bocadillo de calamares
Siendo muy popular en la Plaza Mayor, es una de las joyas gastronómicas de la capital. ¿Cómo identificar a un madrileño entre un montón de gente de cualquier parte del mundo? Es el que se abalanza sobre el bocata de calamares.

Siendo muy popular en la Plaza Mayor, es una de las joyas gastronómicas de la capital. ¿Cómo identificar a un madrileño entre un montón de gente de cualquier parte del mundo? Es el que se abalanza sobre el bocata de calamares.

Su historia:

El origen del bocadillo de calamares se remonta a los tiempos de la reforma católica. En esta época, los ciudadanos estaban privados de comer carne durante la cuaresma. Por ello, se veían obligados a reemplazarla por pescado, marisco, legumbres y otros alimentos. Debido a que en aquella época los transportes eran muy precarios, era muy difícil desplazar el pescado desde la costa, sin embargo, empezaron a ser muy demandados, por lo que en 1739 se piden permisos especiales para traer pescado y marisco desde el norte de la península.

Como todo, esta situación mejoró con el avance del tiempo y de la tecnología. Sería en el siglo XIX cuando la llegada del ferrocarril facilitaría aún más el transporte de mercancías. Es evidente que el rebozado es posterior a todo esto, y poco a poco se empezó a hacer popular la fritura de pescado que podía ser de cualquier tipo.

De servir estas elaboraciones en cucurucho o plato, a alguien se le ocurriría servirlas dentro de un pan. Pero, ¿Quién fue el inventor de esta joya? Sólo hemos podido averiguar que no fue hasta mediados del siglo XIX cuando se empezó a llevar a acabo esta práctica lógicamente traída de fuera, muy probablemente por los Jesuitas romanos con su famosa tempura “a la romana”.

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